No apagues tu teléfono, mejor abre tu mente.

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El video que ha estado circulando en internet sobre el uso excesivo de redes sociales y lo que nos estamos perdiendo del mundo real es muy cierto. Evoca a la nostalgia, al romanticismo y al siglo pasado. Desde mi punto de vista es incoherente porque se valió de las redes sociales para volverse viral y ser visto por millones de personas que inmediatamente lo compartieron en sus muros con mensajes como: ¡Para pensar!, ¡Es cierto!, ¡Qué nos está pasando!, ¡Triste realidad! y otros cientos de títulos que nuestra actual mente marketera nos avienta para llamar la atención.

Por supuesto que es una pena que las relaciones humanas, el contacto cara a cara, las reuniones familiares, las pláticas y el esfuerzo por animarse a entablar una conversación con un desconocido se vean coartadas por el monopolio de las redes sociales en la mente del consumidor pero ¿saben qué? No es culpa de las redes sociales, es culpa de las personas.

Cuando se inventó la radio o la televisión y comenzó su desarrollo ya con programación y horarios establecidos había programas que literalmente idiotizaban a los radioescuchas y televidentes. Gente que no tenía dinero para adquirir un aparato pagaba a otros una ‘renta’ para escuchar o ver un programa (tal como hoy, sólo que ahora se llaman planes de renta mensual o de prepago y se pagan a una compañía). Poco a poco la gente fue acostumbrándose a esos maravillosos inventos, a verlos como entretenimientos y seguir con su vida.

Cuando se dio el boom de internet ocurrió algo similar, la gente pasaba horas frente a la máquina, seducida por la información que podía encontrar, las relaciones que podía tener y los lugares a los que podía llegar. Igualmente la fiebre pasó y hasta se implementaron muchas de las bondades de la red dentro de las oficinas y para cuestiones laborales.

Hoy se está dando un paso más, la diferencia es que las redes sociales piden más información acerca de nosotros y por eso volvemos a un teléfono intuitivo, inteligente y casi indispensable pero así como le otorgamos ese poder también podemos quitárselo.
No tiene que haber una ruptura o una decisión extrema de apagar los celulares y las redes sociales para que nuestra vida vuelva a ser como antes, basta ajustar el interruptor entre el entretenimiento, la exposición social, la satisfacción que da el saberse leído, compartido, retwitteado o reconocido y el respeto por la presencia de otras personas que buscan más que una interacción en línea.

La historia que cuenta el video sobre la persona que está buscando la dirección es encantadora, como de cuento de hadas pero ¿y si lo hubieran engañado y mandado a un lugar donde estaban esperando para asaltarlo? Lo mejor hubiera sido prender su GPS y encontrar su destino para llegar sano y salvo ¿no? ¿O qué tal si su Foursquare le hubiera recomendado una cafetería cercana y él hubiera decidido ir a tomar un capuchino antes? ¿Qué tal si hubiera visto un tip del alcalde, supongamos una tal Moni Luna, y que estuviera en ese momento? ¿y si se hubiera acercado y comenzaran a platicar? Todo es una suposición, una realidad aderezada con utopías y posibilidades, lo que es realmente cierto es el tiempo y atención que le queramos dedicar a nuestras actividades, amigos, familiares, mascotas y nosotros mismos.

Cuando es más fuerte la necesidad de compartir un estado, de saber cuál es el tending topic, de postear una foto, etiquetar a amigos, recomendar un lugar, ver un video viral, contribuir con un like, un favorito o ser parte de una comunidad virtual que el interés por mirar a los ojos a las personas en una conversación, tomar un café, leer o platicar acerca de un problema, libro o película, degustar una comida, pasear con las mascotas o simplemente salir a caminar sin cables ni aplicaciones entonces sí se está cayendo en un exceso y todos los excesos son malos.

La decisión depende de la madurez y equilibrio emocional de cada persona. Desde mi punto de vista las redes sociales son algo que va a durar mucho tiempo, se irán perfeccionando al punto de parecer indispensables pero nosotros siempre vamos a tener el poder de determinar qué importancia y tiempo queremos brindarles.

Dijo Albert Einstein “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.”

Yo temo más el perder esa humanidad y lo veo a diario: guerras, muertes sin razón, esclavitud, racismo, desnutrición, hambre, enfermedad, violencia hacia los animales, desperdicio de agua y recursos naturales. Es todavía más grave tener una generación de monstruos que de idiotas.

¿De qué video hablo?

Alejandro Pérez Pineda
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La ingeniería: cambia, cuida y salva al mundo

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El Dr. Víctor M. González y González, Coeditor del Centro ITAM en Creatividad, Innovación y Emprendimiento señala que al año egresan no menos de 24,000 ingenieros en México, sin embargo su última opción (o la más distante) es emprender, pero ¿por qué? “Quizás la principal traba para que un ingeniero inicie un emprendimiento es que no necesariamente está acostumbrado a pensar en un cliente (usuario) satisfecho, sino en un producto funcionando, lo cual, no es lo mismo.”

Por esta razón se deben aprovechar las tendencias que se viven actualmente, tales como el desarrollo de aplicaciones, la sustentabilidad y la especialización en materia de protección. Probablemente los ingenieros encuentren un espacio no sólo para volverse emprendedores sino para cambiar, cuidar y salvar al mundo.

Hace aproximadamente 10 años la UNITEC (Universidad Tecnológica de México) tenía un programa de becas en el cual por el simple hecho de estudiar ingeniería se te asignaba un porcentaje y si tu promedio era lo suficientemente alto podías aspirar hasta un cien por ciento. ¿La razón? En palabras del departamento de Admisión, difusión y telemarketing era: “En México necesitamos ingenieros, desarrollar proyectos, así como  un pensamiento estratégico, analítico y funcional, es decir, menos ‘doer’ y más ‘thinker’.  Tenemos demasiados administradores y contadores.  La ingeniería es un punto clave que crea, implementa y perfecciona tanto teorías, como tecnología y construcción y asimismo resuelve problemas que afectan al entorno, a la sociedad y al desarrollo.

Hoy en día, es muy común escuchar que los ingenieros que trabajan en tecnologías de información son los que están marcando la pauta de la tecnología y cambiando la forma de interactuar.  Desde una aplicación dirigida a las personas que hacen ejercicio hasta el arduo y completo trabajo de mandar una máquina al espacio.  Empresas como Neoris, Hildebrando, IBM o TATA tienen en sus filas a los ingenieros más capacitados y responsables de la creación de millones de aplicaciones, programas de seguridad, sistemas bancarios y softwares especializados que responden a las necesidades y particularidades de empresas privadas o gubernamentales.

Por otra parte, la ingeniería civil también ha tenido que evolucionar y complementarse con la arquitectura en el desarrollo del Green Office, los llamados edificios inteligentes o sustentables.  No es una moda ni algo pasajero, es un grado de concientización de ciertos grupos que ve en el uso eficiente de sus recursos y en la capacitación para la sostenibilidad un camino para la mejora continua de sus procesos, ahorro, inversión, así como el cumplimiento de los requisitos que la llevarán a ser una empresa socialmente responsable y con la Certificación Leed (Leadership in Energy & Environmental Design) Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental en español.   Ser una empresa con certificación Leed significa que se cumplen ciertos parámetros como la sostenibilidad del sitio, fomentando estrategias que minimicen el impacto sobre los ecosistemas y los recursos hídricos; la eficiencia del agua, para promover un uso más inteligente, dentro y fuera del edificio, reduciendo su consumo; energía y atmósfera, buscando un mejor rendimiento energético de los edificios a través de estrategias innovadoras; materiales y recursos,  dirigido a fomentar el uso de materiales de construcción sostenibles y la reducción de residuos; calidad ambiental interior, orientado a promover una mejor calidad del aire interior y el acceso a la luz natural y las vistas hacia afuera y por último, la innovación, que premia la experiencia en el diseño y la construcción verde.

Una rama más de la ingeniería, cuyo campo es sinónimo de especialización para dar cumplimiento a normas establecidas por instituciones como la NFPA (National Fire Protection Associaton) o FM Global, es la de instalación de sistemas contra incendio. En esta disciplina podemos encontrar ingenieros mecánicos o eléctricos, con currículum en protección civil o protocolos de seguridad.  Sin embargo, es fundamental que cuenten con experiencia en levantamientos, diseño, proyecciones, materiales, alcance de los distintos sistemas contra incendio que existen, además de un profundo conocimiento pero sobre todo la correcta aplicación de las normas nacionales e internacionales. Esta especialización requiere que se haga un ‘traje a la medida’ para cada cliente ya que cada proyecto es diferente.  La empresa mexicana www.grupodiezingenieria.com con 20 años en el mercado es una de las que respeta esa postura, y bajo su lema ‘la protección es nuestra profesión’ lleva dos décadas salvando vidas y patrimonios.

Alejandro Pérez Pineda
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El mundo de las aplicaciones

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Hoy en día lo que mueve, sorprende y dicta el avance de la tecnología en el mundo, son las aplicaciones.  Las hay para interactuar, ubicarse, compartir, comunicar, despertar, organizarse, correr, descargar música, medir una caminata con los perros, buscar empleo, jugar, tomar fotos, identificar y bajar música, traducir y un sinfín de posibilidades.

Según un estudio de The Sociable y Statista, hasta enero del 2013 Google Play contaba con 800,000 aplicaciones, superando a App Store con  775,000 y a Windows Phone Store con 150,000. Ese estudio también auguraba un crecimiento tal, que para el segundo trimestre, Google Play y App Store superarían el millón de aplicaciones y así fue.

En 2014 tenemos más de dos millones de opciones, de posibilidades, de las cuales, hace cinco ó seis años no se tenía visibilidad y hoy son parte del día a día de las personas.

Empresas de TI, desarrollo de sistemas y software encuentran en este momento una tormenta perfecta para crecer y evolucionar porque hoy las necesidades del cliente se han alineado con la tecnología, la cual, se pone de manifiesto en el teléfono, en la red que distribuye electricidad a la casa, en aparatos electrodomésticos, instituciones, procedimientos, en el auto, el reloj y hasta en las relaciones.

Hay algunas empresas – como la mexicana Softtek – que incluso lo menciona en su misión: ‘Maximizar el valor del portafolio de las aplicaciones del cliente.’

El límite parecería ser el cielo pero hasta ‘la nube’ está coludida y es parte fundamental de este boom que está marcando no sólo tendencias sino el rumbo de una generación.

En donde hay que hacer un alto en el camino es en la parte de las relaciones personales. ¿Qué tanto afecta el consumo (no sólo de datos) sino de nuestro tiempo y atención en el soporte y generación de contenido para que estas aplicaciones sigan funcionando?

Evidentemente la parte técnica de la plataforma, el despliegue y los alcances seguirán evolucionando, respondiendo a las necesidades de los usuarios, a su modo de vida actual, a la demanda y a la abrumadora popularización.

Sin embargo, esa es sólo una parte, porque de nuestro lado sí está la decisión de interactuar, de saber dónde, cuándo y con quién, de dar ‘like’, ‘retwittear’, subir actividad del día a Runtastic o una foto a Instagram.  Hay roles, obligaciones y tiempos que cumplir: una cena con la familia, una plática de calidad, una reunión con los amigos, paseos y atenciones a los hijos o una salida con la novia.  Todo extremo es malo y no se puede abandonar lo que nos ha llevado hasta aquí, pero sí se puede regular.

El significado y concepto de intimidad es una cualidad que podemos recuperar y volver hacer de nuestra vida algo personal.  Hoy tener una vida implica compartirla, no sólo en las redes sociales, sino hasta en el Candy Crush.

Alejandro Pérez Pineda

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El proyecto de lo que proyecto: Cifras, datos y recomendaciones de Facebook

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Hoy la información que llega a nosotros no solamente se refiere a datos, estadísticas, texto y en general contenido, no.  Hoy hay muchas personas detrás para generarla, y esa información también tiene nombre y apellido: tal cual aparece en nuestro perfil de Facebook.

En cifras de Anasofía Sánchez, directora de negocios de Facebook México, esta red social que comenzó en el 2004 – con el objetivo de hacer al mundo más abierto y conectado – contaba en 2007 con 50 millones de usuarios,  los cuales duplicó para el siguiente año y dio paso a un impresionante crecimiento durante el 2008, 2009, 2010 y 2011 para llegar a la estratosférica cantidad de 1 billón de usuarios al mes (a nivel mundial) en el 2012, lo que significa 5.5 billones de historias al día.

Simplemente en México hay 47 millones de usuarios al mes, por lo que encontramos (en promedio) 100 historias al día en el celular y por eso trasciende la información que compartimos a través de esta red.

Algo que mencionaba Anasofía Sánchez es la importancia de las imágenes ya que mensualmente y sólo en México se comparten 553 millones de fotografías, lo que genera 7.2 billones de likes y 2.2 millones de comentarios y, con 353 millones de updates, nuestro país es el quinto con más usuarios en el mundo.

Nuevamente toma relevancia e impacto lo que subimos a Facebook, por esta razón, toma en cuenta estas 10 recomendaciones:

1. Cuida tu ortografía.

2. Trata de no publicar cuando estés enojado ni lances maldiciones a ver a quien ‘le queda el saco’.

3. No es recomendable subir todo lo que haces o ‘se cansarán de ti’.

4. Evita compartir tu ubicación en donde quiera que estés, además de que te vuelves blanco fácil; por ejemplo, ir a la Farmacia no aporta mucho (a menos que le agregues información como si hay envío a domicilio, el teléfono y descuentos) eso es información de valor.

5. Otorga el crédito al fotógrafo, autor o responsable de publicaciones originales.

6. No creas que un like o comentario va a cambiar la situación política, religiosa o social.  Mejor infórmate, consulta opiniones de expertos y lo más importante: escucha.

7. A veces ‘está permitido’ pedir ayuda para concursos y solicitar likes pero no abuses.

8. Cuando se abra una discusión trata de solucionarlo en persona, si no se puede levanta el teléfono y en última instancia hazlo por inbox.

9. Recuerda que madurez es llorar en silencio y en solitario, sin publicar tus problemas y detallar todo tu drama en redes sociales.

10. Procura no ‘presumir’ de más tus bienes.  Los amigos de tus amigos pueden no ser los tuyos.

Genera y trabaja tu propia marca en Facebook, al principio puedes ‘sonar’ a copia pero poco a poco encontrarás tu identidad.  Recuerda que una marca es una colección de imágenes en la mente del consumidor (Octavio Regalado).

Sólo define qué quieres que se imprima en la mente de la gente… si lo que eres, si lo que haces, si lo que tienes o lo que no eres, haces ni tienes.

Alejandro Pérez Pineda

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